Por qué deberías ejercitarte si estás deprimido

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Cualquiera que haya sufrido de depresión sabe que comenzar un régimen de entrenamiento es una batalla difícil de ganar. Los síntomas del trastorno depresivo pueden incluir fatiga, agitación psicomotora, y una marcada pérdida de interés en actividades placenteras. La disminución de la capacidad de concentración es otro factor que entra en juego, y el ejercicio comienza a parecer más una molestia que como una cura.

¿Qué pasos debo seguir para aliviar la depresión haciendo ejercicio?

El primer paso es comprender que el ejercicio cuando se está deprimido es el equivalente a la aplicación de un elemento de tratamiento médico (por ejemplo, tomar antidepresivos o participar en la terapia). Claro, al igual que otros planes de tratamiento, éste puede ser efectivo para algunos y no tan bueno para los demás. Algunos pacientes pueden necesitar más o menos de cierto tratamiento, y diferentes personas pueden requerir diferentes tipos o combinaciones de elementos. Pero al final del día, es importante recordar que el ejercicio es una opción de tratamiento médico, no sólo una estrategia para perder peso.

El segundo paso es un poco más difícil. Cambiar una forma de pensar es una cosa, pero encontrar la motivación levantarse y salir a correr es otra cosa totalmente distinta. La fatiga es una realidad física, y recordar que el ejercicio es bueno para mejorar, quizás no ayude para que los brazos se sienten menos pesados, o las piernas menos entumecidas. Es por eso que es necesario comenzar lento, sin una meta fuerte a la vista. Sé que no es el tipo de consejo que esperas oír, pero esta segunda instancia tiene que ver con dar el primer paso hacia el ejercicio, y nadie abrumado por la depresión necesita ser abrumado por tiempos límites y metas a cumplir.

Ejercicio para combatir la depresión

Comenzar con tu entrenamiento contra la depresión

Si sufres de depresión, ponte algo de ropa de entrenamiento y sal de la casa. El sólo hecho de vestirse para salir a correr ayuda mucho a arrancar. Camina o monta en bicicleta, ve al parque, al gimnasio, o simplemente a dar una vuelta. Si no sientes ganas de quedarte al lugar al que hayas llegado, simplemente te das la vuelta y regresas a casa. Lo más importante: sentirse bien contigo mismo. Hiciste algo. Diste ese primer paso. Ahora, mañana, intenta hacerlo de nuevo.

Sé que suena aburrido sólo salir a caminar o a dar una vuelta. Pero recuerda: no estás haciendo esto para bajar de peso. Estás haciendo esto para tratar una condición médica. Una vez que comiences a sentirte mejor, puedes comenzar a establecer otros objetivos relacionados con la salud. Un estudio de 2001 demostró que sólo 30 minutos de caminata durante diez días es suficiente para producir una “reducción clínicamente relevante y estadísticamente significativa en la depresión.”

Hacer ejercicio cuando se está deprimido es todo un desafío, de la misma manera que el ejercicio con alguna discapacidad física es un desafío. Sin embargo, hay maneras de adaptar su enfoque a la actividad física, que puede hacer que la experiencia parezca menos abrumadora. Un mantra bueno a tener en mente es: “Nunca va a ser tan difícil como la primera vez.” Cada vez que haces ejercicio, tu cuerpo recibe los beneficios, por lo que la próxima vez siempre será un poco más fácil.