Cómo empezar bien el día

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El despertarse y comenzar un día es la base para tener un buen día, o malo. Es importante. Y en ello cuenta cómo hayamos descansado durante la noche y qué esperamos de ese día que para nosotros acaba de comenzar.

Primeramente dependemos de lo que llevemos arrastrado del día anterior. Si hemos llevado un día de sobresfuerzos o pocos cuidados, será un importante hándicap para nuestra salud y estado de forma. Procurar descansar bien para empezar lo más limpio posible el día, si para colmo descansamos mal, puede ser un carro muy difícil de tirar durante el día.

Lo mejor para irse a la cama totalmente tranquilo y sin preocupaciones es el dejarlo todo hecho. Si tiene que terminar algún trabajo o recoger la casa, mejor invertir un tiempo antes de acostarse, que el levantarse por la mañana “obligado” a terminar lo que no terminó ayer.

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Si tiene que levantarse a una hora concreta, procure poner el despertador media hora antes del tiempo que necesite. Esto le ayudará a despertarse tranquilamente, ir pensando en lo que tiene que hacer durante el día y conseguir que su cuerpo se acostumbre al despertar. Por el contrario, sería levantarse con prisas y casi con el cuerpo aún dormido.

El desayuno es algo importantísimo para empezar el día bien fuerte. Procure tomar productos naturales, un zumo de naranja, yogur natural, algún producto con avena o con proteínas como el jamón o el huevo le puede dar un fuerte empuje para su día.

Antes o después de desayunar (aconsejable hacerlo antes) puede hacer algún tipo de ejercicio que active su cuerpo. Decimos que es aconsejable hacerlo antes del desayuno para que así el cuerpo termine de quemar lo del día anterior. Un buen ejercicio y una ducha posterior le ayudará a afrontar ya el resto del día con las pilas a tope.