Como detectar las dietas milagro que no funcionan

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dietas milagro no funcionan

Para muchas mujeres parece una batalla perdida, pero el error no es hacer dieta sino escoger una equivocada. Descubre porqué la mayoría fallan.

En muchas ocasiones desenmascarar una dieta milagro no es fácil, porque o bien se camufla bajo campañas publicitarias muy bien diseñadas, o bien cuenta con el aval de un “reputado experto” (que nunca lo es). Es más, en gran parte de las ocasiones, la dieta se acompaña de afirmaciones veraces mezcladas con otras que no lo son. Te prometen una pérdida de peso rápida y sin apenas esfuerzo. Demasiado bonito para ser verdad.

La obsesión por adelgazar es una realidad en la sociedad actual. Es casi como una obligación.

¿Por qué han tenido tanto éxito en los últimos años?

Por una cuestión de salud. Es cierto que hay una necesidad urgente de tratar eficazmente los niveles de obesidad, pero muchas veces las estrategias de prevención de la obesidad pueden disparar el miedo a engordar.

Porque buscamos la imagen perfecta, De hecho la preocupación por adelgazar no solo pertenece a las personas obesas. Actualmente hay un gran interés en la búsqueda de una cierta imagen corporal.

Porque nos alimentan falsas esperanzas. Donde más se engaña a la gente es en el tratamiento de la obesidad. Hay millones de personas esperanzadas que siguen las dietas más increíbles.

Porque la publicidad que acompaña a estos productos es engañosa. Con títulos tan sugerentes como “fue genial perder 5 kilos en una semana”.

Y porque al principio funcionan. Sí, hay una pérdida de peso importante durante las primeras semanas, pero luego se recupera.

Conoce todos los riesgos que entrañan

Se pierde masa muscular. Al tratarse de dietas muy hipocalóricas, el organismo compensa esa falta de calorías destruyendo las proteínas corporales como fuente alternativa de energía. Esto provoca una pérdida de masa muscular. Y como el tejido musculares rico en agua se elimina mucho líquido al principio. Esto, sumado a los diuréticos que suelen administrarse en algunas de estas dietas, conduce a una pérdida llamativa de peso en la fase inicial.

A los kilos se recuperan igual de rápido. Cuando se abandona la dieta provoca el efecto yoyó. Y todo porque las situaciones de semi-ayuno ponen en marcha potentes mecanismos neuroendocrinos que se oponen a la pérdida de peso: una mayor eficacia metabólica, un ahorro energético e incremento del apetito, que conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer “normal”. Dejan la autoestima por los suelos.

Cuando la persona recupera el peso vienen los sentimientos de culpa y se pierde la esperanza de controlar alguna vez el problema. Eso aumenta el riesgo de depresión y favorece trastornos dé la conducta alimentaria. Lógicamente, no hay que olvidar que estas dietas pueden provocar desnutriciones proteicas y déficit en vitaminas y minerales.

Cómo Detectarlas

Se aconseja desconfiar de cualquier dieta que:

  • Prometa comer cuanto se quiera o perder peso mientras se duerme.
  • Que prometan una pérdida de peso fácil y rápido (más de 1 kg por semana).
  • Que incluyan productos devora-grasas o quema-grasas.
  • Que promueven la anulación o la limitación de un grupo entero de alimentos, como los ricos en hidratos de carbono o lácteos (y sugieran la suplementación con grandes dosis de vitaminas y minerales).
  • Los que promuevan comer principalmente un tipo de alimento, o tomar los alimentos solo combinados de una determinada forma.

La dieta ideal para el control del peso corporal es aquella con la que podamos vivir a gusto con nuestro cuerpo, ya que se acaba convirtiendo en buenos hábitos alimenticios. Este tipo de dietas que prometen tanto, solucionan el problema del momento pero nunca pueden mantener el peso que se ha conseguido bajar tan rápido.