Cómo deben alimentarse los adolescentes

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Consejos de alimentación para adolescentes

La preocupación por el cuerpo es un tema importante en la adolescencia y no solamente entre los adolescentes con problema de peso. En ese momento de la vida en que se producen tantos cambios físicos y psíquicos, los kilos de más son vistos como un impedimento especialmente molesto para lograr la convivencia armónica con gente de la misma edad. El adolescente necesita sentirse identificado con sus padres en el aspecto físico; esa es la razón de que la moda sea tan uniforme que a veces hasta cuesta distinguirlos.

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Otro aspecto en el que los adolescentes muestran conductas muy semejantes es con la alimentación. Como dijimos, en esta edad y por razones de crecimiento el apetito normalmente aumenta mucho, pero esto no responde solo a las necesidades del crecimiento sino, en algunos casos, a razones emocionales, y es en estas circunstancias cuando el adolescente puede necesitar ayuda.

El adolescente obeso tiene un problema serio: es gordo en un mundo de flacos en el momento en que ser aceptado por sus pares es lo más importante del mundo. No puede vestirse como los demás, disminuye su autoestima, siente rechazo real o imaginario, lo cual lo llevará, la mayoría de las veces, a refugiarse en la comida, con lo que se agrava su problema.

¿Qué alimentos incluir en una comida diaria?

A continuación presentamos una lista de nutrientes y alimentos que tienen que estar presente en las comidas durante la adolescencia.

Leche. Cuatro o más vasos diarios de leche o sus derivados como queso, crema, yogur.

Carnes. Dos porciones diarias. Pueden ser de carne vacuna, aves, pescado. No hay que pasar el kilo por semana. Pescado, dos veces por semana como mínimo.

Verduras. Cuatro o más porciones diarias, mezclando colores y variando las formas de preparación. Las papas y las batatas resultan inconvenientes más de tres veces por semana por su alto contenido en hidratos de carbono.

Huevos. Tres yemas por semana y claras, a voluntad.

Frutas. Tres o cuatro unidades diarias, en especial, cítricos.

Pan. Siempre conviene elegir el integral, no más de cuatro o cinco rebanadas por día.

Cereales. Arroz, pan integral integrales: una porción moderada, dos a tres veces por semana.

Legumbres. Pueden reemplazar o acompañar la carne en algunas comidas principales, en cantidad moderada.

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